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Elisa Carrió ofició esta semana de disparador de una “crisis controlada” pero que puede descontrolarse en cualquier momento.

Algunos sectores del radicalismo son expertos en presuntas “crisis controladas” que se terminan descontrolando. La definición de crisis controlada podría ser cercana a esto: un hecho disruptivo, que cambie drásticamente un escenario, pero que no detone por completo el sistema. 

Hay dos ejemplos históricos muy interesantes: cuando parte de los jóvenes radicales de los años ’80 intervinieron en la interna peronista entre Antonio Cafiero y Carlos Menem, a favor de este último, con la idea de que el peronismo fracasaría de inmediato, de la mano de un líder caudillesco del interior con aspecto del siglo XIX. El riojano se quedó 10 años.

El otro fue cuando, también algunos sectores, empujaron a Carlos “Chacho” Álvarez fuera del gobierno de Fernando De la Rúa para quedarse con todos los cargos del Estado y terminaron generando un gobierno rengo que no pudo terminar.

Elisa Carrió, se crió muy cerca de ese radicalismo de “crisis controladas”. Y esta semana armó una. La idea de que Lilita esta “loca” u “oye voces”, es una subestimación estratégica que la chaqueña suele utilizar a su favor. Más allá de ciertos dislates crípticos o parábolas religiosas, esa jerga es usada estratégicamente por la blonda dirigente, para disfrazar su juego político, que es aceitado y siempre tiene un objetivo.

Curiosamente, o no tanto, Lilita dirigió sus dardos en múltiples direcciones pero omitió una de ellas: Mauricio Macri. Al que había golpeado hace un par de meses, para conseguir renovar sus acuerdos. Y lo hizo, el romance se retomó con todo su fuego. Y ahora los adversarios del ex presidente son los enemigos de Carrió.

¿Qué sentido tiene salir a pegarle a Rogelio Frigerio, sin pruebas y sin denuncias judiciales, cuando es el único dirigente de su espacio que puede ganar una provincia como Entre Ríos que hace cuatro períodos gobierna el PJ? De hecho, Frigerio ya ganó, si no lo bombardean de adentro claro.

Carrió y el juego de Macri para ser el único presidenciable

Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich son los dos dirigentes con capacidad de ganar la candidatura presidencial en una primaria de Juntos. ¿Por qué herirlos? Bueno tal vez porque Mauricio quiere volver y hay que despejarle el camino y ¿qué es Carrió sino un arma letal con capacidad de destrucción 100 y de construcción 0?

De paso, Lilita le repartió heces también a sus ex correligionarios radicales, otros rivales directos en una primaria. Todos malos, menos Macri.

Es cierto que la líder de la Coalición Cívica crece en sus niveles de obviedad con el paso del tiempo, pero todavía es efectiva cuando de destruir se trata. Los medios atienden sus diatribas porque construyen audiencia.

“Lo que pasa es que Mauricio le hizo promesas. Acordate todos los quilombos que armó Carrió cuando éramos gobierno, eran todos cerca de las elecciones, para negociar lugares en las listas y siempre se salió con la suya”, asegura una fuente de la UCR, y un repaso por los medios de la época, le otorga razón a sus aseveraciones.

Cerca de Macri, lo reconocen: “Si Mauricio vuelve, Lila va a ser otra vez su bomba atómica, olvídate y claro, el bloque de Carrió va a tener más miembros. También va a tener cargos de su interés, como la Oficina Anticorrupción. A Macri también le sirve. En la gestión anterior se la dio a Laura Alonso, que en definitiva es el Tano (Daniel) Angelici y como era lógico, nadie fue en cana”, indican cerca del ex presidente.

La campaña para ganarse la candidatura presidencial de Juntos ya empezó y cada uno de los postulantes aceita su estrategia adaptándola a su personalidad. Bullrich apuesta fuerte, es rupturista en las propuestas, pero no ataca al resto. Larreta juega a la moderación y al consenso. Y los radicales pasean a Gerardo Morales, lo mandan a todas las batallas habidas y por haber, mientras preservan a Facundo Manes para el sprint final.

La campaña para ganarse la candidatura presidencial de Juntos ya empezó y cada uno de los postulantes aceita su estrategia

Faltaba saber qué iba a hacer Macri y la aparición rutilante de Carrió es una alerta. Macri juega y juega fuerte. “Va a apostar a quitarle el votante reaccionario a Patricia y el poco convencido a Larreta, que es bastante. Y a la vez, va a romper todo para adentro. Lilita es el arma letal, pero hay otras ¿Vos te crees que (Fernando) Iglesias por ejemplo, no va a generar otro despelote en 15 o 20 días? Es un plan de Mauricio“, explica la fuente.

La lucha tiene su lógica. Las expectativas del oficialismo por ganar otra vez las presidenciales casi no existen, dentro del mismo espacio se reconoce y la búsqueda es mantener el control, aunque más no sea, de ciertos territorios, como la Provincia de Buenos Aires. Eso solo sería una victoria. Por ende, la madre de todas las batallas es dentro de la propia oposición, y en algún momento, va a explotar.

Fuente: iprofesional.com

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